Sigo sin asimilar aún lo sucedido en la tarde del sábado en Mestalla. No me lo creo aún, debe ser lo más parecido al paraíso para los jóvenes talentos de La Academia, los trabajadores del club y personas como yo que seguimos las categorías inferiores desde hace unos añitos. Puede parecer exagerado, pero creedme: hablo desde el corazón y la emoción de ver a jugadores-hincha debutar, crecer y luchar por triunfar en el club de nuestros amores.
Pase lo que pase con el primer equipo, este año es histórico. Nadie diría que llegaríamos a una final de Copa y unas semifinales de Champions League. Me da igual si nos elimina el Arsenal, si llegamos a la final o incluso la ganamos. Este año lo vamos a recordar todos y no por el destino, sino por lo vivido. Lo importante siempre fue el proceso y el camino a recorrer, no el premio final. Y si me centro en La Academia, qué os voy a contar.
En los últimos años apenas hubo oportunidades para los jugadores de la cantera. Cada uno tendrá su opinión sobre si era merecido o no, si era necesario o no…y bueno, siempre habrá quien utilice el más mínimo detalle para atacar al opuesto. Aquí eso no lo veréis. Pero reconozco que, pese a los debuts que se produjeron, el contexto no fue fácil y menos el resultado final. Casi siempre con derrotas o en momentos donde el equipo no acompañaba en cuanto a fútbol y/o actitud por el motivo que sea. Salim en Cádiz, Abde Raihani en Vitoria, Niño en Leganés…incluso Pablo Barrios y Alberto Moreno en casa del Arenteiro, empatando a 2 con un equipo puntero en Segunda RFEF que nos estaba exigiendo al máximo en una eliminatoria de Copa.
Eso ha cambiado. Se acabó. La Academia tiene su valor y es enorme, aunque a veces cueste verlo o tarde en darse cuenta la gente. No se lo tomen a malas, porque no es la intención. Y los datos están ahí: con cierta polémica en cuanto a la política y configuración del equipo, el Atlético Madrileño sigue en la pomada por el ascenso a LaLiga Hypermotion de la que, por cierto, nunca debió marcharse hace ya 26 años. Todos los de mi existencia. El Atlético de Madrid C ha ascendido por la vía directa a Segunda Federación. Las categorías inferiores dominan los torneos nacionales e internacionales: el MIC Football, LaLiga Promises…Y ni hablar ya de la sección femenina, cuyo principal filial se ha mantenido un año más en la Segunda división y el C obtuvo la permanencia tranquila en el tercer escalón.
Interminables son los nombres de todos los jugadores que han sumado una convocatoria con el primer equipo. Llegar al Metropolitano con tus ídolos y ver tu nombre reflejado tanto en el vestuario como en el majestuoso y novedoso ‘sky-board’ que tanto presumen en el club -con razón-. Chicos que viven el sueño de poder estar con los jugadores que veían en la televisión cuando eran aún más pequeños. Y los debuts…ay, los debuts…
Ya son 9 esta temporada. Nueve. ¡NUEVE!. Que se dice pronto. De años donde era un milagro que debutara uno, lo han hecho nueve este curso. Jano Monserrate en casa del Levante. Julio Díaz en Oviedo, siendo clave en el gol de Julián Álvarez. Javi Morcillo y Taufik Seidu ante el Barcelona en casa, casi nada. Javier Boñar, Rayane Belaid y Dani Martínez en el Sánchez Pizjuán, con el lateral derecho marcando el empate provisional a pase de Julio. Y ahora, Iker Luque y Miguel Cubo en Mestalla, con un tanto cada uno. Los dos goles que marcó el primer equipo para ganar en Valencia.
La Academia está en su mejor momento, pero que no nos confunda la euforia. El trabajo de años atrás se está viendo reflejado poco a poco, pero queda mucho camino por recorrer en materia de formación, metodología e instalaciones que, más pronto que tarde, se verá reflejado en la futura Ciudad del Deporte y, con ello, daremos un salto gigantesco como institución y club de fútbol.
Y por terminar, que esto se está haciendo un poco largo. No hay nada, pero nada, que se compare a debutar, jugar y marcar con el equipo del que eres aficionado desde que naciste. Que se lo digan a Javier Boñar, Iker Luque y Miguel Cubo. Desde que eran apenas unos críos se impregnaron del ADN Atlético de Madrid, conocen como nadie lo que significa representar el escudo tan bonito que llevan en el pecho cada fin de semana. Y, por eso, Atleti, hay que cuidarlos. Darían la vida por ti, cuídalos como se merecen y estad a la altura de las rayas canallas.
