Foto Carl Recine/Getty Images
Debut con derrota en Inglaterra, como el año pasado, donde en tierras británicas sufrimos una auténtica maldición. En esta ocasión no se pudo ganar en Liverpool, ganando los locales 2-1, y dejándonos la sensación de que se ha perdido una gran oportunidad de haber empezado la competición con mejor pie de lo que lo hemos hecho.
Hemos ido de más a menos, logrando obtener ventaja con un gol tempranero de (quién si no) Marcos Llorente, que demuestra una vez más que Anfield es su campo preferido para hacer daño en la portería rival.
Justo un minuto antes Barcelona pudo abrir el marcador, impidiendo Oblak el gol del Liverpool, pero en el minuto 16 una gran asistencia de Julián Álvarez a Marcos Llorente, que definió muy bien, y se conseguía poner por delante, muy pronto en el partido.
Y la araña volvió a ser determinante en el minuto 25, donde pudo cambiar la suerte del encuentro. Julian enganchó un derechazo muy bien perfilado al palo, y Alisson logró evitar el segundo, que habría escrito otra historia en el encuentro.
A partir de ahí, el Liverpool se echó hacia adelante y entre las pérdidas de balón en el centro del campo y la falta de contundencia en defensa, no pudimos irnos al descanso con ventaja en el marcador.
En el minuto 29, Oblak frustró el empate de Wirtz con una gran parada (aunque se había señalado fuera de juego en el inicio de la jugada). Aunque la suerte nos fue esquiva en el minuto 40 en una jugada que comenzó con una pérdida de balón en el centro del campo y gracias a que hay rechaces que favorecen al Liverpool, al final Szoboszlai lograba empatar el encuentro… y con esto llegamos al descanso (aunque Baena la tuvo justo antes del pitido final).
La segunda mitad condicionó todo
En la segunda mitad y a los pocos minutos, el Liverpool demostró que el segundo gol estaba a punto de llegar. Barcola perdonó en el minuto 49, en una mano a mano con Oblak, que perdonó de manera sorprendente.
Pero dos minutos más tarde, Mac Allister no perdonó en un zapatazo desde fuera del área, que no ve Oblak y por eso llega tarde, ya que el disparo fue muy pegada al palo.
De ahí al final, el Atleti lo intentó pero no hubo ocasiones claras que evitase Alliston, aunque hubo dominio de la pelota del Atleti y claras contras del Liverpool, tras recuperación de balón. Y es que los pupilos de Iraola controlaron bien el partido desde que tomaron la delantera en el marcador.
En el arbitraje hay que destacar que había al unas entradas duras a los nuestros que no generaron tarjetas para el conjunto inglés y algunas jugadas en el área del Liverpool, en donde se pidió penalti para el Atleti, sin que se favoreciese a los nuestros.
Un gol anulado a los locales en el tramo final, permitió soñar con el empate hasta el instante del pitido final, pero al final el resultado no fue el deseado. Aunque hay mimbres para soñar (incluido una mejora en el juego y en las sensaciones que ha mostrado la araña en el partido, jugando por primera vez en la temporada de principio a fin del encuentro).
