Tras el victorión ante el Sabadell, el Atlético Madrileño viajaba a Elda para medirse al líder del grupo 2 de Primera Federación en busca de seguir con opciones de ascenso directo. También, por supuesto, dependía del resultado del Sabadell, que recibía de local al Antequera.
Los de Fernando Torres formaron de la siguiente manera: Salvador Esquivel; Javier Boñar, Aleksa Puric, Dani Martínez, Adrián Corral; Martín Bellotti, Jorge Castillo; Iker Luque, Rayane Belaid, Arnau Ortiz; Rafa Llorente.
Los rojiblancos iniciaron el partido con competitividad, a sabiendas del potencial ofensivo que tenían en frente. Empezó fuerte el Deportivo, buscando presionar la salida de balón del filial y robar lo más cerca posible de la portería atlética. Aun así, fue el Madrileño quien golpeó primero tras un penalti recibido en el área chica. Después de la revisión FVS, el colegiado no cambió su decisión y ratificó la pena máxima que se encargó de convertir Arnau Ortiz, engañando a Ramón Vila y poniendo el 0-1 en el marcador. 23 goles para el de Figueres, que se dice pronto.
A pesar de ello, el Eldense se vino arriba, acrecentó sus incursiones por derecha y, en una acción polémica por posible fuera de juego, un centro desde el sector izquierdo llegó a la frontal y, tras un primer intento de remate que frustó Esquivel con una buena parada, Nacho Quintana marcó el empate en el rechace. A pesar de que las imágenes no eran las mejores para delimitar si existía posición anti-reglamentaria, el árbitro decidió que el gol era válido. Y llegó la segunda acción polémica: Iker Luque realizó un sprint desde campo propio zafándose de varios rivales, recibió una falta al borde del área y el árbitro decidió que el infractor debía ver la segunda amarilla y, por consecuencia, roja.
¿Qué sucede? Que las normas están para cumplirlas, pero por lo visto solo cuando interesa. Entre los supuestos para acudir a revisar una acción, se encuentra la situación de roja directa. Directa, no segunda amarilla. Pues aun así, el colegiado fue a revisarla y no solo no expulsó a Serradell, sino que consideró que no era siquiera falta y, por tanto, posesión para los locales. Jugadores, cuerpo técnico y los alrededor de 100 atléticos desplazados desde todas las partes del país se quedaron atónitos. Pintaba al enésimo arbitraje sibilino tan característico en nuestra contra. Por unas cosas u otras, al equipo le pasó factura y así llegamos al descuento.
En la segunda parte hubo mejoría, pero llegaría el 2-1 tras una acción polémica -para sorpresa de nadie- en el inicio de la misma. Motivo: otro fuera de juego. Se dejó continuar, tapó bien Esquivel pero la poca contundencia hizo que Quintana anotara su doblete particular y remontara el partido. Nueva revisión FVS y nueva decisión en nuestra contra. Entraron Nájera, Serrano y Cubo, y el Madrileño la tuvo en el tramo final con una ocasión del capitán Serrano y otra de Rafa Llorente. También pudo haber matado el partido el Eldense a la contra e incluso con la portería vacía, pero no hubo manera.
El árbitro pitó el final y se produjo invasión de campo, pues el Sabadell perdió en casa contra el Antequera y eso supuso que, matemáticamente, los alicantinos se proclamaban campeones. Morir en la orilla, sí, pero esto no ha terminado y todavía hay cosas en juego. El ascenso ya solo será mediante el playoff pero, de ganar al Algeciras, no solo se mantendría como mínimo la tercera plaza sino que, en caso de que el Sabadell no gane en su visita a Tarazona, los rojiblancos acabarían segundos y con el factor campo en las semifinales y una hipotética final de playoff. Llenar Alcalá, objetivo a cumplir en el último encuentro de la liga regular 2025-2026.
