El paraguas de Simeone

Dos jornadas después del reinicio liguero postconfinamiento el Atleti ya duerme en puestos de Champions. Tras un partido dubitativo en San Mamés, apenas 3 días después los rojiblancos disiparon todas esas dudas en El Sadar y recuperaron todas las señas de identidad que les han caracterizado desde que Simeone cogió el timón: presión, intensidad, solidaridad y colmillo cerca del área. Todo lo que ha faltado en muchos partidos esta temporada.

Volvía Joao Félix después de cumplir un partido de sanción por acumulación de amarillas y lo hizo de la mejor manera posible, anotando los dos primeros goles y centralizando toda la producción ofensiva del equipo. Al portugués se le vio ágil, fresco, rápido y con instinto. Todas esas cualidades con las que deslumbró en el Benfica. La cara de felicidad que mostraba al ser sustituido y en los micrófonos a la finalización del encuentro era el reflejo de la satisfacción del deber cumplido y de que las cosas van por buen camino. Llegar con la aureola de un fichaje multimillonario con 19 años requiere la paciencia que ha demostrado el Cholo con él. Nunca ha sido fácil entrar en este equipo para los nuevos. Acuérdense de lo que sufrieron Oblak o Griezmann antes de convertirse en lo que fueron después. Afortunadamente, Joao va creciendo a pasos agigantados en esa dirección también. Todo lo que sea escuchar a su entrenador y no a los cantos de sirena de fuera es lo que hará que se convierta en un crack mundial o no.

Y si no que se lo pregunten a Llorente, el ejemplo más claro de lo que es un futbolista moldeado por Simeone. Un caso con muchos paralelismos con el de Raúl García en su momento. Ambos estaban pensados para el puesto de mediocentro, pero el Cholo ve en ellos otras características de llegada y potencia que les hace mucho más válidos cerca del área. Todos recordamos lo que fue Raúl García y en lo que se convirtió. Parece que con Marcos Llorente estamos

asistiendo al mismo proceso. Un proceso que ahora parece milagroso, pero que es consecuencia del tiempo, del trabajo y de la insistencia del propio Marcos confiando en su entrenador. El resultado ahí está: dos goles en esa histórica prórroga de Anfield y un gol y dos asistencias en la media hora que disputó en la segunda parte ante Osasuna, aparte de las sensaciones que deja en el campo. Luego dudamos de Simeone y de lo que potencia las virtudes de sus jugadores y del frío que hace fuera del paraguas del técnico argentino. Multitud de ejemplos conocidos por todos lo atestiguan.

Con el equipo en el cuarto puesto, toca ahora recibir al Valladolid para afianzar la plaza, confirmar sensaciones y amenazar al Sevilla. La vida se empieza a ver de otra manera.

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