Filipe Luis: “Echo de menos el Vicente Calderón, pero este es un paso mas”

FOTO: Chema Rey / MARCA

El defensa brasileño Filipe Luis ha concedido una entrevista para El Mundo en la que quiso repasar su vida profesional y más personal. Actualmente vive con tranquilidad en su segunda etapa en el Atlético de Madrid después de su periplo londinenses y continúa mostrando que es uno de los mejores laterales del mundo. Todo ello de la mano de Diego Pablo Simeone..

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Filipe Luis confesó su admiración por Pique, próximo rival en el Metropolitano, sin tapujos reconoció: “Yo soy fan de Piqué aunque a menudo no esté de acuerdo en lo que dice. Pero se atreve. Como Arbeloa. Es gente que no tiene miedo a decir lo que piensa, que no se esconde tras su fama para no mojarse. Olé por ellos. Es admirable y ojalá más futbolistas fuéramos como ellos”. El brasileño vive sin prisa una vida que, después de entrenar, se resume en descanso, familia y algo de cine: “Voy recoger a los niños al cole. Juego con ellos hasta que se acuestan a las nueve y luego me quedan un par de horas para ver una peli o una serie. Algún día tiro la casa por la ventana y salgo a cenar, pero no es la vida de una estrella del rock...” comentó el brasileño.

El lateral ha tenido una larga carrera en la que ha habido altibajos y que ahora, con su experiencia, ve de otra forma. Cree que muchos futbolistas actuales viven en una burbuja y se olvidan del mundo real: “Sobre todo los jóvenes, que enseguida quieren imitar a sus ídolos. Creen que si van con un neceser de marca bajo el brazo, unas zapatillas de 400 euros y ocho tatuajes ya son estrellas y que sólo por eso la gente va a respetarles…”. Y es que Filipe Luis cree que todos los futbolistas, suelen cometer las mismas locuras: “Casi todos cometemos los mismos errores. Yo también tuve mis momentos de salir o beber más de lo que debía. Por suerte, mi padre me devolvió al camino“, confesó y seguidamente explicó qué hizo con su primer sueldo como jugador profesional: “Me compré un coche. Costaba más de lo que cobraba y mi padre tuvo que ayudarme a pagarlo. Cuando creces, te das cuenta de que ya puedes ser Maradona que esto se acaba para todos…“, concluyó.

Filipe entendió que podría ser alguien importante si se lo tomaba en serio, entonces vio la luz: “En el momento en que vi que podía ser alguien importante en el fútbol si me lo tomaba en serio. Había ido muy joven al Ajax y nunca me encontré. En el Madrid, tampoco. Fue cuando conocí a Lotina en el Depor. Él me explicaba, me escuchaba, me mandó a un psicólogo… Así entendí que si no maduraba, iba a ser uno más. Y yo quería ser más que eso“.

Le han preguntado sobre el duelo del próximo sábado y sobretodo en referencia a Messi: “He jugado más de 30 partidos contra él y me toca la parte del carnicero, pero es que, siendo totalmente sinceros, es imposible parar a Messi uno contra uno sin faltas. Si Messi me encara con el balón y yo estoy sólo, sin falta, agarrón o algo raro, de cada 20 veces le voy a robar un balón. Tengo que jugar con otras armas. Yo también soy inteligente y sé pensar la mejor forma de intentar frenarle. Sé que no le gusta jugar de espaldas, que tienes que estar muy encima cuando recibe… Jugando con eso, tengo que lograr ser incómodo para él porque si se siente cómodo, estás muerto. Con todo, creo que lo hago bastante bien cuando me toca… aunque siempre nos meta goles“. Además dejó claro que después del partido todo se olvida: “Siendo el malo de la película y habiendo tenido que hacer faltas duras y discutir, jamás me ha reprochado nada. Siempre me da la mano al acabar el partido, me felicita si hemos ganado, nos saludamos bien cada vez que nos vemos. Lo único que siento por él es admiración. De lo que vi, es el mejor y es difícil que veamos otro como Messi. Pero el sábado va a pasar lo mismo: vamos a pelear, le voy a intentar quitar el balón de la manera que sea y se va a generar tensión… Pero ojalá al final me siga dando la mano“.

El brasileño confesó que “No fichar es un palo muy duro, pero al mismo tempo es positivo porque nos permite jugar de memoria. Yo conozco a Koke desde que tenía 16 o 17 años, subía a entrenar con nosotros y jugábamos al tiqui-taca con Forlán. Yo sé perfectamente lo que va a hacer en todo momento. Y no cambia. Y eso es muy importante“. Y además valoró el Wanda Metropolitano: “Es un estadio impresionante, pero aún le falta mucho para que todos, afición y equipo, nos acostumbremos. No voy a mentir: echo de menos el Calderón, pero este es un paso más. Los rivales se van a sentir intimidados cuando salgan. Nosotros aún nos sentimos un poco en un campo neutral, pero es conocerlo. En el Calderón sabía dónde tenía que regatear, dónde había un bache, a qué hora deslumbraba el sol… Esa es la soltura que aún no tenemos en el Wanda, pero la tendremos pronto“.

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