Cuando comenzó la competición y el sorteo de Champions nos deparó un Bayern-Atleti para la última jornada de la liguilla era impensable que este partido fuera total y absolutamente intrascendente para el destino de ambos equipo en la clasificación. Más aún impensable era que los rojiblancos llegarán con 5 victorias a este punto y no se jugaran ni siquiera la primera plaza del grupo. El más optimista habría firmado por jugarnos el primer puesto justo en este partido. Pero la realidad supera el fútbol ficción y nada de lo que pensáramos o dijéramos hace 3 meses sirve ahora. El Allianz Arena se convertirá en testigo de un partido cuasi-amistoso. Y decimos cuasi porque aunque el tan manido prestigio y honor llenan las bocas de entrenadores y futbolistas en estas situaciones, lo único en juego es el millón seiscientos mil euros que se embolsará aquel que gane el encuentro. Y es posiblemente lo único que le importe a los directivos… Del Atleti, claro.

La falta de alicientes competitivos quita la emoción que hace 7 meses tuvo este partido cuando los nuestros eliminaron a los alemanes. Simeone podría alinear a Moyá, Cerci y 9 canteranos y nadie diría nada. La paliza sería escandalosa, pero no recibiría ni un pero de su afición. El hecho de que en Liga el equipo no termine de carburar hace que las prioridades de la plantilla pasen por llegar bien al fin de semana que viene, cuando visitará el Madrigal. Tan patente esta necesidad que el Atleti se ha dejado a Filipe y a Tiago en casa, todo declaración de intenciones teniendo en cuenta la importancia de ambos. Se ha llevado a Caio que podría llegar a debutar en Champions, y a Torres que está recuperado.
Poco a poco el Atleti va recuperando la esencia de la portería a 0. Clave en los éxitos de la historia reciente rojiblanca. Por contra la eficacia arriba sigue siendo errática. Combinando partidos en los que entra todo con los del hastío más absoluto. El tema está en que muchos podrían pensar que la plantilla no está compensada del todo, y que con el tiempo se ha comprobado que la lesión de Augusto ha hecho más daño a la planificación de lo que hubiera podido parecer. El equilibrio defensa-ataque no es algo que se haya alcanzado esta temporada. Las rotaciones que habrá en este partido podrían servir para que Simeone haga alguna prueba de cara a este objetivo.
El Bayern, en cambio, sin estar en crisis se ha topado con dificultades en su competición doméstica. Se encuentra segundo a tres puntos de la revelación alemana el Leipzig que amenaza con hacer un Leicester en la Bundesliga. Tanto tiempo criticando las formas de Guardiola, y diciendo lo sencillo que era ganar la Liga alemana que en esta situación todos se acuerdan de los récords logrados por Pep en sus años al frente del equipo muniqués. Su juego ha dejado de ser brillante, pero sigue siendo una máquina de competir con estupendos jugadores. Costa, Ribery, Robben, Muller, Lewandowsky… Una constelación capaz de asustar al más valiente. Ancelloti pensando en la Liga también hará rotaciones, veremos con qué se atreve.
El partido podréis seguirlo por BeIN Sports y por nuestro twitter @atleticosport a partir de las 20:45.
