Llegó en el mercado invernal en forma de traspaso como una de las bombas de la Primera Federación. Su nombre ya había salido en varias ocasiones allá por verano, con Ángel García (Cazurreando en Twitter) como primer periodista en mencionar su nombre y lo pudimos confirmar en este medio. Y ya está marcando las diferencias.
Rafa Llorente acumula poco más de 500′ en su nueva etapa como jugador del Atlético Madrileño. En los 6 partidos que ha disputado, ha sido titular siempre. Llegar y besar el santo, como quien diría. Del gusto de Fernando Torres, claro, por su rapidez, verticalidad y polivalencia pues puede jugar de extremo por derecha, izquierda, mediapunta y en ocasiones de delantero centro.
En esto último me detengo un poco más, y más sabiendo la situación de los delanteros en el equipo. El que era titular, Omar Janneh, dejó de serlo por motivos que aún desconocemos (no significa que no haya, y posiblemente justificados, pero es un expediente X…por ahora) y fue vendido por 2 millones al Lausanne Sport suizo. Miguel Cubo ha dado el salto de Juvenil B a Primera Federación, con lo que eso conlleva, y está siendo una de las grandes noticias en La Academia con sus 4 goles en el fútbol de bronce y sus positivas actuaciones en la Youth League. Dario Sits juega a veces, pero su rendimiento está por debajo de lo esperado, teniendo como referencia su último año en el Helmond Sport.
Ante esa situación, se abría una vacante importante. Porque Cubo aporta cosas positivas al juego siempre que tiene minutos, pero necesita aún más minutos para terminar de curtirse en una categoría que no espera a nadie. Y seamos sinceros: no podemos cargarle de una responsabilidad tan grande al segoviano como la de ser uno de los baluartes ofensivos del filial. No dudó un instante el míster en introducir a Llorente en esa posición (curiosidad, Cubo tiene como primer apellido Llorente, qué cosas) y, poco a poco, se le ve más fino.
Rafa empezó primero por el sector diestro ante Atlético Sanluqueño (donde dio muestras de su calidad), Gimnàstic de Tarragona y Sevilla Atlético. Contra el Hércules fue el punta referencia, volvió a la banda derecha en Tarazona y frente al Cartagena regresó al puesto de ‘9’. En tierras aragonesas culminó su primer gran partido, con gol de cabeza para empatar y asistencia magistral tras jugada individual para darle la vuelta al marcador. Contra los albinegros hizo un buen partido que sentenció con la conversión del penalti, engañando a Lucho García.
Desconocemos aún las cifras de su traspaso, pero son inferiores a los 500.000 euros de su cláusula como alfarero. Rápido, vertical, queriendo ser protagonista con balón y gustándose con detalles como algún que otro taconazo en tercio rival o controles de crack. Sobretodo destacamos una cualidad: humildad. La que demostró en las declaraciones post-partido en Tarazona, tras su debut en Sanlúcar de Barrameda y cada vez que se enfunda las rayas canallas.
En una política de mercado con la que no termino de comulgar, con sus aspectos positivos y otros ‘mejorables’, la inversión por Rafa Llorente está ganando enteros para considerarse justificada. Rojiblanco hasta 2028. Hay Rafa para rato.
