Foto: Angel Martinez/Getty Images
Tras la locura de la Copa del Rey, el Atlético de Madrid afrontaba un derbi extraño de Liga, ante el Rayo Vallecano y en Butarque. El mal estado del césped del Estadio de Vallecas, que ya impidió disputar el Rayo – Oviedo, ha obligado a La Liga a cambiar el choque de estadio, desplazándolo a Leganés. Algo que no impidió que se disputase, eso sí, con un Estadio de Butarque con poca presencia de rayistas, con sectores incluso vacíos y sin afición visitante.
El partido arrancó con un once con muchas novedades. Tras el desgaste de la Copa del Rey, el Cholo Simeone elegía un once en el que sólo repetían Nahuel y Ruggeri. Un inicio de partido en el que el Rayo Vallecano controló la posesión del esférico y generó algo de presencia sobre la portería del Atlético, pero sin ocasiones claras de gol. La más claras salió de las botas de Nahuel, que puso un centro preciso que remató Nico en el segundo palo y que Mendy remató contra su propia portería, topándose con el larguero. Perdonaba el Atlético, que a punto estuvo de hacer el primero en Butarque.
La posesión era local y el equipo de Simeone esperaba bien replegado, buscando robar y salir rápido, como en la acción de Nico. Las ocasiones se podían contar con los dedos de una mano y Baena, en un mal córner en corto, probó desde la frontal con un derechazo que se marchó por encima. Pasado el ecuador del partido, mejoró el Atlético que tomó la iniciativa de la contienda y obligó a replegar líneas al conjunto de la franja. Tras varios minutos de superioridad, el Rayo volvió a hacerse con el balón y empezó a cercar la portería de Oblak, que tuvo que intervenir en un par de ocasiones para mantener la portería a cero.
Pasada la media hora, Ilias generó la mejor ocasión local hasta el momento. Una jugada que empezó por la banda derecha y en la que acabó colándose en el área. Se plantó en el punto de penalti el jugador de la franja, que se encontró primero con Oblak, que evitó su disparo, y un Nahuel que apareció salvador para despejar el esférico. Era mejor el Rayo Vallecano, que justo antes del descanso vio como Ilias pisó área por la izquierda, se la lió a Ruggeri y puso un centro que Fran Pérez, sólo en el punto de penalti, remató al fondo de la red. Se adelantaba el cuadro franjirojo, merecidamente, en un primer tiempo de muchos altibajos.
Y cuando todo estaba preparado para que ambos equipos se fueran a vestuarios, apareció el de siempre. Lenglet, que llevaba sin ser titular desde el 6 de diciembre, volvía a serlo en Butarque, y para mal. En una salida de balón, perdió el esférico y el Rayo Vallecano aprovechó para, con un paradón de por medio de Oblak, hacer el segundo gol del partido, con gol de Oscar Valentín. Y con 2-0 en el marcador, el partido se fue, ahora sí, a vesutarios.
Sin tensión y sin vergüenza en Butarque
Arrancaba el segundo tiempo sin cambios, y pasaban los primeros minutos y no llegaban las ocasiones. Por ello y tras ver Rodrigo Mendoza la amarilla, que le acarrea sanción, el Cholo decidió mover ficha. Triple cambio, aunque dejaban fríos a los aficionados colchoneros. Con la necesidad de remontar, entraban al campo Le Normand, Obed Vargas y Julián Alvarez, siendo el argentino el único titular habitual. Se marchaban Ruggeri, Rodrigo Mendoza y Baena.
No fue hasta la hora de partido cuando llegó la más clara del Atlético. Apareció Nico, entrando desde atrás y pisando área, pero se encontró con Batalla, que desvió el remate a córner. Era la más clara hasta el momento, tras el 2-0 y después de eso y con media hora para el final del partido, el Cholo Simeone agotaba los cambios. Johnny y Lenglet se iban del verde y entraban Marcos Llorente y Lookman.
Pero la vergüenza no aparecía en los jugadores del Atlético de Madrid, que no pisaban el área del Rayo Vallecano. El empate era imposible y la pasividad era máxima. Tal fue así que el cuadro local, con un córner a favor, sacó en corto, nadie presionó y Álvaro García puso, sólo, un centro perfecto que Mendy remató al fondo de la red en el segundo palo. Era el tercero y la grada, con poco más de cinco mil personas, entonaba oles ante la pasividad de los jugadores colchoneros. Ya con 3-0, Giménez a la salida de un córner tuvo un remate de espuela para recortar distancias, pero Batalla salvó con una gran intervención.
La del central uruguayo fue la última gran acción del Atlético en Butarque, en toro partido liguero para el olvido. Se volvió a perder en la competición doméstica y ya son tres partidos seguidos sin ganar. La imagen liguera es durísima y deja al equipo cuarto, empatado a puntos con el Villarreal (45ptos), que tiene un partido menos. Además, por detrás el Betis acecha a siete puntos, con un partido aún por jugar esta jornada.
