Foto: Club Atlético De Madrid
Un día más, la cueva volvió a llenarse de agoreros. El Atleti de Simeone sufrió, trabajó y se impuso al Oporto para estar en octavos. Todo, flanqueados por dos mil atléticos que nunca dejaron de creer.
El fútbol puede ser maravilloso y si encima eres del Atlético más. Se llegaba a Do Dragao último de grupo, dependiendo de un tercero y con todos los agoreros en el cuello de Simeone. Pero un día más, el Atleti del Cholo sacó esa garra de saber sufrir ante un buen Oporto para acabar clavando el puñal. Todo en un buen inicio que condicionó al técnico argentino. Se lesionaba Suárez y tenía que entrar en su lugar Cunha. Una buena primera mitad pero con dos caras. Los primeros 21 minutos para un Atlético que pudo hacer el primero, todo con el Milan ganando en San Siro. Pero tras un jugadón individual de Carrasco, Lemar remató con la puntera y se topó con Costa. El balón rechazado le cayó a Llorente para volver a toparse con el meta local. Todo parecía tornarse negro, más aún ante un Oporto que hacía temblar a los seguidores colchoneros. Y tras un balón al corazón del área, de esos que cuesta defender, Otávio remató entre las piernas de Hermoso y apareció Oblak con una gran manopla. Empataba justo después el Liverpool y solo hacía falta un gol con los dos partidos al tiempo de descanso.
Llegaba el segundo tiempo con el Atlético necesitado de un gol para, solo, depender del Milan. Buenas transiciones en los primeros compases pero con el conjunto luso necesitado y eso pudo costar un susto. Con el cuadro colchonero volcado sobre el área rival, a la contra, Taremi volvió a probar a un Oblak que la sacó con el pie. Y en un no mirar, llegó todo lo esperado. Saque de esquina a favor del Atleti, peinó un central del Oporto y Griezmann, solo al segundo palo, no falló para adelantar al Atleti. Locura colchonera. Honor a los desplazados y justo después, en una contra que se creó Cunha, sacó bajo palos Pepe y perdonaba el segundo… Todo con el Liverpool haciendo el segundo gol en San Siro y dando el pase a octavos a un buen Atlético. Pero iba a tocar sufrir y mucho…
Expulsiones, sufrimiento y resurgir
No iba a ser fácil y eso lo sabían en el equipo, los desplazados y los Atléticos desde sus casa. A los diez minutos del gol, Yannick Carrasco soltó el brazo y vio la roja directa. Se complicaba todo y se formaba una tangana, derivada de la acción de la expulsión. Pero tras varios minutos parado el juego, volvió a rodar el balón y la misma acción, con un Cunha muy pícaro, acabó con la expulsión de Wendell por parte del Oporto. Dos tanganas, con dos expulsados en el verde y tres en los banquillos y las fuerzas igualadas para ambos equipos. Quedaban muchos minutos por delante y todo iba a depender de Do Dragao. El Liverpool cumplía y el Atlético se acercaba a octavos de final.
Trabajo, sufrimiento con un Oporto muy nervioso y el resurgir del Atleti al final. El cuadro de Conciencao estaba volcado en busca del área rival, pero sin conseguirlo y con los de Simeone esperando a la contra. Y ahí llegaron los dos goles de la sentencia. Griezmann recibió un balón en el medio del campo, aguantó y le puso un balón a Correa en largo, lo corrió el argentino, se plantó en el área y no dudó. Ponía al Atlético en octavos de final. El argentino, sean 90 minutos o 1, está por y para el Atlético de Madrid. Y dio un tanto que no fue el último, ya que justo después De Paul, en una jugada individual, buscó a Griezmann pero el rebote le cayó para volver a anotar. Era la sentencia en un partido que acabó con gol del Oporto, desde los once metros. Pero ya no servía para nada.
El Atlético de Madrid está en octavos de final.
