Foto: Denis Doyle/Getty Images
Tropiezo gigantesco del Atlético de Madrid en casa, ante el Bodø/Glimt, cuando más falta hacía para alcanzar el Top-8. Los resultados en otros campos estaban acompañando, pero lo ocurrido en el Metropolitano ha sido un desastre, que condena a los rojiblancos a jugar el play-off.
La derrota ante los noruegos del Bødo/Glimt por 1-2, ha sido un jarro de agua fría (o nieve, tras el temporal vivido en Madrid). Es cierto que de haber estado en el Top-8 te ahorras una ronda y sumas más descanso, pero tampoco es la quimera que te garantiza llegar a cuartos de final. Jugar los dieciseisavos de final, sobre todo con el cruce que nos tocará, no es algo que deba de quitar el sueño a la afición rojiblanca, pero la imagen dada sí.
No entró bien el equipo, con dos grandes oportunidades para haber logrado ponerse por delante los visitantes, en los cinco primeros minutos. Un gran susto del que el Atlético se sobrepuso, creando oportunidades. La primera en el minuto 11, con un gol anulado a Alex Baena, tras un gran centro de Koke, que remataba ligeramente adelantado.
Pero no cejaron en el empeño y se logró el gol poco después, en una jugada muy similar, con un centro de Hancko, que Sørloth, entrando desde el perfil izquierdo, logró conectar un gran cabezazo y poner el 1-0. Pero ese primer gol no sirvió para asentar al equipo y lograr un segundo tanto, que acercase la victoria. Un matiz importante a este comentario. El gol olímpico anulado a Julian Álvarez, por no haber pitado el árbitro, es más que discutible y eso también condiciona situaciones de partido.
Pero lo cierto es que las oportunidades que se crearon y no faltaron, pero no se aprovecharon y los fallos defensivos los aprovecharon los noruegos. A la media hora, los noruegos presionaron, generaron una pérdida y Bjorkan puso un balón para Sjovold en el punto de penalti que remató a placer. Después de eso, el Atleti apretó con opciones y un balón al larguero, pero no entró la pelota y eso al final lo pagamos en la segunda mitad.
Los noruegos mejoraron y pintaron la cara al Atlético
El segundo tiempo no fue como el primero en cuanto a oportunidades claras generadas. De hecho los noruegos, en una jugada de mucho barullo, pescó un gol, tras un millón de rechaces y con medio Atleti metido en nuestra propia área chica. Rebote tras rebote, el balón al final le cayo a Hogh, que terminó anotando el gol, que a la postre sería el de la victoria.
El destino del partido pudo cambiar dos minutos después, en una conexión de Almada con Sorloth, que conectó bien el centro con la cabeza, pero sin orientar bien el remate.
Hubo cambios de posiciones y de piezas sobre el terreno de juego, pero sin premio a pesar de haber alguna opción (como una de Almada que estrelló su remate en el lateral de la portería), y de un dominio claro que no generaron el gol del empate.
Sigue la sequía de la araña, se hecho de menos a Giuliano (no participó por indisposición), pero lo cierto es hay que aceptar que se ha terminado en el puesto 14 y que ahora toca a esperar el sorteo y la confirmación de si será el Brujas o el Galatasaray el rival en la siguiente ronda y si será el Liverpool o el Tottenham el de los octavos de final. El cuadro pronto quedará definido, pero lo que sí sabemos hoy es que el equipo necesita refuerzos y un concepto de juego más definido (con los refuerzos), para afrontar los retos venideros (Liga, Copa y por supuesto Champions).
