Foto: Liga F
El Atlético de Madrid Femenino volvió a demostrar su ADN competitivo con una remontada de fe ante el Alhama CF El Pozo (1-2), resuelta en el tiempo añadido y clave para mantenerse firme en sus objetivos en la Liga F.
El conjunto rojiblanco asumió el protagonismo desde el inicio, intentando imponer ritmo y dominio a través de la posesión. Sin embargo, le costó traducir ese control en ocasiones claras. Faltó precisión en los últimos metros y mayor agresividad en el área rival, lo que mantuvo el partido abierto durante toda la primera mitad.
Tras el descanso, el Atlético Femenino dio un paso adelante. Aumentó la intensidad, buscó más profundidad por bandas y empezó a instalarse con mayor frecuencia en campo contrario. Aun así, el gol seguía resistiéndose y el partido se convirtió en un ejercicio de paciencia para las de José Herrera. El escenario se complicó en el minuto 74, cuando un penalti puso por delante al conjunto local. Lejos de acusar el golpe, el Atlético Femenono reaccionó como un equipo grande. La respuesta fue inmediata: apenas tres minutos después, Fiamma apareció dentro del área para cazar un balón suelto y firmar el empate, premiando la insistencia rojiblanca.
El gol activó definitivamente al Atlético Femenino, que se volcó en busca de la victoria en los minutos finales. Con más empuje que claridad, pero con una fe inquebrantable, el equipo fue encerrando a su rival hasta encontrar el premio. Y este llegó en el tiempo añadido. Rosa Otermín, siempre atenta, aprovechó un centro al área para marcar el 1-2 y culminar la remontada. Un tanto que desató la euforia y reflejó a la perfección el espíritu competitivo del equipo.
Triunfo de enorme valor para un Atlético de Madrid Femenino que nunca dejó de creer. Más allá del resultado, el equipo volvió a mostrar carácter, capacidad de reacción y ambición, tres señas de identidad que pueden marcar la diferencia en el tramo decisivo de la temporada.
