Primera prueba importante de pretemporada para el Atleti y primera muestra de la solvencia a la que este equipo nos tiene acostumbrados. Como si no pasara el tiempo. Da igual que sea enero, que noviembre, que agosto. Da igual que acaben las temporadas o que empiecen. Este partido contra el Nápoles ha sido una muestra de ello. Tras las vacaciones y el consabido stage de pretemporada en los Ángeles de San Rafael de por medio, es como si no pasara el tiempo. Como si no hubiera acabado la temporada anterior. El equipo sigue erre que erre picando piedra de la misma manera, sin descanso y sin dar muestra de agotamiento alguno desde hace casi seis años, a pesar de los éxitos y los golpes recibidos en todo ese tiempo.

ÁngelGutiérrez
Bien es cierto que estamos en el segundo partido de pretemporada y que queda todo por delante, pero este grupo sigue dando las mismas muestras de solidez y solidaridad que le han llevado a mirar a la cara a las mayores superpotencias futbolísticas del planeta, lo cual demuestra que el hambre en esta gente no hace sino crecer. Es conmovedor observar las miradas de ilusión de todos ellos en un simple bolo de agosto. Ver cómo Simeone y el Mono Burgos celebran un gol a balón parado. Cómo nadie da un balón por perdido. Y si hay que rematar a la remanguillé un balón que te queda atrás para marcar el primer gol, pues se remata y punto.
El Cholo volvió a sacar un once plenamente reconocible, dando la oportunidad a Gaitán desde el inicio. El choque comenzó algo espeso, dominando el Nápoles y sin hilvanar jugada alguna el Atleti en esos primeros minutos. Fue a partir del minuto 20 cuando se empezaron a recuperar sensaciones y cuando Griezmann, Carrasco y Filipe se empezaron a asociar. El belga demostró estar on fire. Se le ve finísimo y fue un constante dolor de muelas para la defensa napolitana. Rápido de piernas y de cabeza, recordó al mejor Carrasco. Fue una de las mejores noticias del partido. La otra fue Oblak. Otro por el que da igual el momento y el lugar. Paró otro penalti más (subrayo lo de «otro») y sacó todo lo que fue a su portería, salvo el gol de Callejón, con ese aire de tampoco es para tanto, al que nos tiene habituados.
Otro aspecto positivo fue la intensidad con la que salieron los no titulares mediada la segunda parte. Enchufados e intensos, especialmente Thomas que se multiplicó y terminó jugando de lateral derecho tras la expulsión de un excesivamente impetuoso Godín.
El que volvió a estrellarse una vez más fue Gaitán. Empezó haciendo un par de buenas combinaciones en ataque, pero se fue diluyendo y apocando conforme avanzaban los minutos, hasta el punto de convertirse en un alma en pena que no sabe si va o viene. Desgraciadamente, en esto tampoco parece que pasa el tiempo. Un año después de haber llegado, aún no entiende lo que Simeone quiere de él.
Y hoy espera el Liverpool en la final de esta Audi Cup, que no deja de ser un torneo de verano con buen cartel, pero que mola más que las rondas previas de la Intertoto en las que estábamos enfrascados no hace tanto por estas fechas. En eso sí que la vida no sigue igual. Afortunadamente.
