Advertíamos antes del encuentro de la importancia de los tres puntos. Ha llegado el parón y el Atleti se va un mal sabor de boca y con un derbi a la vuelta frente al líder, el Real Madrid, que se presenta en un momento en el que la urgencia por ganar es inmediata.

Los rojiblancos sufrieron un dejavu. Bajo la lluvia de San Sebastian, revivieron el partido del Pizjuán en Anoeta. Fallos de oportunidades claras castigadas en la primera parte que fueron castigadas por los txuri-urdín en la segunda. Gameiro estrelló la más clara en el palo. El francés aunque mejora los números de sus antecesores está lejos de ser ese delantero definitivo que el equipo necesita, uno de esos que sabe que sólo va a tener una oportunidad y debe meterla. Su falta de instinto asesino la compensa con su actitud, voluntarioso, y también muy combinativo. Aptitudes que si bien son útiles para el equipo no son vitales para un equipo en el que se presumen de cualquier titular.
El Atleti que había arrancado la temporada mostrando una solidez defensiva superior a la de años anteriores, ha mostrado cierta debilidad en jugadas que anteriormente resolvía sin despeinarse. Dos penaltis claros que son el reflejo de cierta impotencia. Las cosas no están terminando de salir todo lo fluidas y naturales que desean y se nota en detalles como éstos.
Todo ello debe ir unido necesariamente al gran partido en la segunda parte de la Real Sociedad. Los donostiarras están creciendo conforme avanza la temporada. Desplegaron un gran juego y maniataron a un Atleti impotente. Supieron aprovechar las debilidades rojiblancas y consiguieron neutralizar sus amenazas con éxito.
El equipo sufre altibajos. No termina de encontrar cierta regularidad y lo está pagando con derrotas de las que se acordará a final de temporada. La Liga se está abriendo mucho y la competitividad de los equipos irá in crescendo conforme las necesidades aparezcan. Este tiempo de selecciones debe servir para que los jugadores desconecten mentalmente y vuelvan (lo más sanos posible) con la mentalidad de revertir la situación y ser regulares.
