Contracrónica: «El abrazo de Simeone»

Atleti Eibar

Según lo define la RAE en su primera acepción, abrazar sería el acto de ceñir con los brazos, aunque también señala otras como el estrechamiento de los brazos en señal de cariño o el hecho de rodear, ceñir por sí mismo. También se define como estrechar a otra persona entre nuestros brazos como forma de saludo, dar afecto o consuelo.

Viendo la definición, uno se queda un tanto frío, ya que el acto de abrazar tiene un poder emocional capaz de disipar las emociones negativas como la ira, el miedo, la ansiedad, el odio y la tristeza. Abrazar relaja, nos aporta tranquilidad, seguridad y confianza, disminuye el estrés, relaja los músculos y nos hace sentir bien. Todo eso es lo que le transmitió Simeone a Correa hace una semana después de no poder concretar las dos ocasiones de que dispuso en el Villamarín cuando el partido se consumía. En medio de la frustración por ver cómo se escapaban dos puntos vitales en la lucha por el campeonato, Angelito quedaba tendido en el suelo lamentando su suerte y seguro que también la del partido anterior en el Pizjuán. No tardaría el Cholo en llegar junto a él para arroparle entre sus brazos con una inmensa sonrisa mientras volvían al vestuario. Como dijimos hace 7 días, fue el abrazo que solamente un padre sabe dar a sus hijos cuando las cosas salen mal. También fue la primera piedra para romper esa dinámica negativa del equipo y empezar a ganar el Eibar. Porque ese abrazo no se lo dio únicamente a Correa, sino que iba dirigido a todos y cada uno de los integrantes de la plantilla. Una plantilla nerviosa y atenazada por las alturas de la temporada en la que estamos, por la sucesión de contratiempos en forma de bajas por distintos motivos y por la consecución de resultados negativos que han hecho reducirse casi hasta la nada el colchón de puntos al que se llegó en el mes de enero.

Ese abrazo llegaba en el momento más delicado. En el momento más necesario y en el momento en el que más difícil era darlo, porque cuando se está atravesando por un mal momento es mucho más complicado tener esa clarividencia. Afortunadamente, a Simeone le sobra clarividencia e intuición. Más en los malos momentos. Tanto que con un simple abrazo quizás ha podido revertir la sangría de negatividad que había alrededor del equipo. Y eso que el partido ante el Eibar empezó con el Atleti muy atenazado, nervioso, lento y con demasiado espacio entre líneas. Incluso los visitantes tuvieron dos acercamientos de mucho peligro que bien pudieron acabar en el 0-1. Sin embargo, a partir del minuto 40 de partido, el Atleti volvió a encontrarse consigo mismo, con aquel equipo de hace unos meses que asfixiaba en la presión tras pérdida y que era puro vértigo en ataque. Fue el destinatario directo de aquel abrazo, Ángel Correa, el que espantó todos los fantasmas con un gol entrando al segundo palo a la salida de un córner peinado por Savic, y el que, sin solución de continuidad, hacía el 2-0 con una exquisita maniobra dentro del área tras una gran jugada colectiva. El poder de un abrazo.

Hasta entonces, los rojiblancos no conseguían dar con la tecla, hasta que el Cholo colocó a Llorente caído a banda derecha y a Saúl a banda izquierda, adelantando a Carrasco junto a Correa. A ello se sumó que Lodi volvió a ser el jugador que fue la temporada pasada y fue un puñal constante durante los 90 minutos. El brasileño, sustituido a la media hora hace 2 jornadas ante el Sevilla y parecía que perdido para la causa en estos partidos, fue otro. Un jugador liberado de ataduras y de miedos que no paró de intentarlo y de convertirse en una vía de agua para el rival por ese costado. Lo necesitábamos. Como necesitábamos al Herrera de hace unos meses. El mexicano en esta temporada está destacando por su labor de descarga a Koke, más liberado de responsabilidades defensivas o posicionales, y por su capacidad para el desplazamiento en largo. Algo que se ha echado mucho de menos últimamente.

La segunda parte arrancó de la misma forma. Un balón de Saúl al espacio fue recogido por Carrasco para burlar a la defensa y al portero para hacer el tercero a puerta vacía. Faltaba aún el doblete de Llorente culminando 2 grandes jugadas iniciadas por Lodi, con asistencia de Correa (una más) y Carrasco.

Al final, 5-0 y el Atleti se quita una tremenda losa de encima a la vez que amplía ligeramente su ventaja y tacha un día más en el calendario. Sigo insistiendo en la necesidad de seguir disfrutando del momento en que nos encontramos sin pensar en cómo acabará esto. Hoy el Atlético de Madrid sigue primero con 3 puntos de ventaja a la espera de un nuevo hito en el viaje el próximo jueves. Hoy el Atleti vuelve a ser el Atleti que fue hasta hace un par de meses. Todo gracias, entre otras cosas, a un abrazo.

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