Contracrónica: «Feliz 2021»

El Atleti echó el cierre a este maldito 2020 en el Metropolitano de la mejor manera posible: ganando, reforzando su liderato y distanciando más a su más inmediato rival. Bien es cierto que esta vez sí que no lo hizo de manera brillante, si exceptuamos los 30 primeros minutos del partido, que aglutinaron un zapatazo al palo de Lemar, el cabezazo de Suárez que acabó en la red y otro más del uruguayo en posición inmejorable en la frontal del área pequeña que se fue alto. El resto del partido fue un quiero y no puedo del Getafe y una ocasión postrera de Correa con el partido casi finalizado, tras una jugada de fantasía del argentino, que no pudo superar al cancerbero visitante, Yáñez, por muy poco.

De lo mejor del partido, sin duda la jugada a balón parado que acabó en el único gol del partido. Falta lateral, Lemar toca para Carrasco, la línea defensiva del Getafe se descoordina, Carrasco saca a relucir el guante de su pierna derecha y Luis Suárez ataca el balón de cabeza para rematar ajustado al palo. 1-0 a balón parado, ¿les suena? Y lo mejor de todo es que de la misma forma se desnivelaron partidos muy recientes en Salzburgo y en San Sebastián. En ambos choques, el primer gol se produjo tras sendas faltas laterales botadas por Carrasco. Ese primer gol, que es el más difícil y el que marca el desarrollo posterior de los minutos. En Austria sirvió para encarrilar la clasificació a octavos de la Champions y calmar los ánimos de un partido en el que los locales apretaban y de qué manera. En Anoeta para desequilibrar un partido muy parejo hasta ese momento que finalmente vería el 0-2 minutos después. Es una magnífica noticia que los rojiblancos hayan recuperado su pegada a balón parado, que tantas alegrías dio en el pasado y que tantos dolores de cabeza puede evitar en partidos como el de anoche, cuando falla la lucidez.

El Getafe, después de 9 años consecutivos, vuelve a irse de vacío ante el Atleti. Cero puntos en el zurrón y cero goles a favor. Desde que Simeone está en el banquillo, los azulones no han perforado la portería rojiblanca. Se dice pronto. Un Simeone que ayer cumplía la friolera de 500 partidos en el banquillo, solamente superado por un tal Luis Aragonés, y al que hay que añadir algo más en su haber: la cada vez más consistente recuperación de Lemar, que en los últimos partidos está haciendo los mejores minutos desde que llegó.

En cuanto al año que se acaba, hay que decir que deportivamente para el Atleti ha sido un buen año, si se tiene en cuenta de la renovación de caras de la que se venía y de todos los problemas que ello trajo, especialmente antes de que se desatara la pandemia allá por marzo y de la inolvidable eliminatoria ante el Liverpool, que sin duda ha sido lo mejor de este 2020. El partido de vuelta en Anfield y el doblete de Marcos Llorente quedarán en el recuerdo de este año que en todo lo que trasciende a lo futbolístico ha sido nefasto.

Como decíamos, 2020 acaba con el Atleti en lo más alto de la clasificación liguera y con el Chelsea esperando en octavos. No obstante, por encima de todo, esperemos que 2021 nos traiga la esperanza en el final de este dichoso virus y toda la salud del mundo para que el fútbol sea lo más importante dentro de las cosas menos importantes y para seguir viendo al Atlético de Madrid en lo más alto partido tras partido. Feliz 2021 a todos.

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