Contracrónica: «Simplemente fútbol»

Salzburgo Atlético

El fútbol y sus paradojas. El Atlético de Madrid ha conseguido sus dos únicas victorias en la fase de grupos de la Champions ante el Salzburgo, rival que más le ha hecho sufrir y ante el que peor ha jugado. En el Metropolitano cayó constantemente ante las trampas que le puso el Red Bull Salzburg, lo que provocó constantes desajustes atrás. Solamente la fragilidad de los austriacos en defensa y la calidad de Joao Félix hicieron que los rojiblancos inauguraran su casillero de victorias por aquel entonces.

En Salzburgo, los ahora locales empujaron al Atlético contra su propia área a base de intensidad, verticalidad y permisividad arbitral. Especialmente, los primeros 30 minutos de juego. Fueron minutos de agobio y empuje que el Atlético contrarrestó como tantas veces ha hecho en otras plazas, por más que esta temporada no lo hayamos visto hasta ahora. El equipo se atrincheró en formación de tortuga romana y aguantó indemne, a pesar de sufrir alguna ocasión del Salzburgo nada más empezar. Todo hasta que llegaron esos últimos 15 minutos antes del descanso. El Atleti igualó la intensidad, empezó a tener posesiones más largas y a pisar área rival. Poco antes de que Carrasco botara de manera magistral una falta lateral que Mario Hermoso remató a la red con el hombro (hubiera entrado de todas formas, aunque lo hubiera hecho con la oreja). El siempre omnipresente Marcos Llorente pudo abrir el marcador en un disparo raso fuera del área y también pudo asistir para que Joao marcara a puerta vacía tras un robo en la salida de balón local.

Tras el descanso, el Salzburgo volvió a apretar, aunque esta vez no con el peligro de la primera parte. El Atleti volvió al bloque bajo en defensa, se cerró por dentro y apenas concedió opciones. Otra vez la tortuga romana. Hubo algún remate con peligro, pero nunca entre los tres palos. Los minutos fueron pasando, Saúl y Suárez, muy desdibujados, fueron sustituidos por Herrera y Correa, lo que mejoró la salida a la contra de los rojiblancos. En los últimos minutos, una de esas contras conducidas por Correa terminó en asistencia a Carrasco, cuya volea cruzada terminó en la red. 0-2 y efectividad casi al 100%. Todo lo contrario que en los tres partidos anteriores, en los cuales el incesante asedio a Lokomotiv se tradujo en sendos empates. Simplemente fútbol.

Al final, una trabajada victoria certificaba el pase a octavos un año más. Algo que no por ser habitual desde que Simeone cogiera al equipo, es menos meritorio. El Atleti entrará una vez más en el bombo del sorteo de la siguiente ronda y se encontrará un rival temible, como lo son todos los primeros de los demás grupos. También es cierto que todos esos primeros de grupo estarán rezando para no encontrarse con el Atleti. No obstante, antes espera el derbi del sábado. Palabras mayores. Esto no para.

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