Contracrónica: «200 victorias»

Habían pasado dos convulsas semanas en medio de un parón de selecciones que comenzó con el triste empate ante el Villarreal y la espantada de Thomas con nocturnidad y alevosía en las últimas horas de cierre de mercado hacia un equipo más grande, según palabras de su propio padre. Escapada permitida también por la directiva del club (no es la primera vez) con la misma nocturnidad y alevosía, conociendo ya desde hace muchos meses el interés del Arsenal y la poca predisposición del jugador para renovar. En lugar de buscar una alternativa a esta marcha, teniendo tiempo de sobra para hacerlo, prefirió escuchar el ruido del dinero cayendo en la caja fuerte. Un dinero, según Miguel Ángel Gil, vital para paliar la eterna deuda de un club, que lleva saldándose desde la venta de Fernando Torres, la venta del Calderón, la venta del Kun Agüero, la de Radamel Falcao o la de Diego Costa. Operaciones que los medios afines iban a suponer el saneamiento del club… Sin hablar de que, según lo publicado recientemente por Rubén Uría, el Atleti ha vendido en los últimos años 9 años por 905 millones y ha comprado por 926, lo que implica la friolera de 21 millones de euros invertidos en fichajes en contraposición a otros clubes europeos como el PSG, City o United con los que compites cada año en Europa.

Y en medio de todo esto, Simeone viendo cómo su plantilla se va debilitando, aunque cada año nos quieran hacer ver que el Atleti tiene la mejor plantilla de su historia. Porque, eso sí, con todo lo que se ha traído, el Cholo no tiene excusa para no ganar la Champions, la Liga y encima jugar como el Brasil del 70, y más con el sueldo que cobra…

En medio de todo este ruido, volvía el Atleti a la competición liguera en Vigo, y lo hacía sin el único lateral izquierdo que tiene en la plantilla, sin recurrir al filial, gracias a otro de los éxitos de la planificación de la plantilla, también sin Saúl, y con Costa y Suárez arriba, acompañados por Lemar y Correa por ambos costados. Debutaba también el uruguayo Torreira con apenas dos entrenamientos y sobre el que volveremos más tarde. Una alineación extraña, que inició el partido a un ritmo trepidante, asfixiando al Celta en su propio campo. A los 5 minutos, una gran jugada colectiva iniciada por un excelso Koke, un partido más, fue rematada por Suárez a la red para hacer el 0-1. Primera ocasión y primer gol. El equipo movía bien el balón y presionaba muy arriba. Lemar parecía alguien distinto al que hemos estado viendo desde que llegó, Koke manejaba al equipo a su antojo y el debutante Torreira era un limpiaparabrisas constante barriendo toda la medular de lado a lado y sacando el balón siempre con claridad y sin complicaciones. Al final acabaría fundido y con los gemelos subidos después de 96 minutos de incesante trabajo en el que muchas veces se encontraba solo por la escasa ayuda defensiva de los hombres de banda. Indudablemente, es un jugador muy del corte de Simeone y de lo que necesita este equipo, que progresivamente ha ido perdiendo colmillo en el medio.

Pasados esos primeros minutos de dominio, el Atleti empezó a sufrir de lo lindo, especialmente sin balón. Todo lo bien que lo hacía cuando tenía la pelota, lo estropeaba cuando el rival se la quitaba. Se empezó a acumular gente atrás, pero se defendía cada vez peor, sin criterio ni contundencia. Solamente Savic aguantaba el tipo atrás. El palo primero y Oblak después salvaron la posibilidad del empate vigués que se fue al descanso lamentando las ocasiones desperdiciadas.

El segundo tiempo empezaba con una contra no aprovechada por Suárez para matar el partido en la que Diego Costa se lesionaba tras asistir al uruguayo. Entrarían Joao Félix y Felipe por el lesionado Costa y por Manu. Pasaba, pues, Hermoso al lateral izquierdo y se reforzaba el juego aéreo. A partir de ese momento, el Atleti empezó a defender mucho mejor sin balón y cerró todos los espacios. El Celta no encontraba resquicios y apenas inquietó durante la segunda mitad. Los rojiblancos, no salían mucho, pero cuando conseguían llegar al área llegaban con peligro. Llorente a punto estuvo de hacer el 0-2, pero hubo que esperar a los compases finales, cuando Joao Félix, que apenas había aparecido, aguantaba durante casi dos minutos el balón en la esquina derecha del ataque colchonero, para apenas a 30 segundos del final inventarse una jugada de fantasía y un zurdazo descomunal a la cruceta que Carrasco recogería de cabeza para certificar la victoria. Una vez más, quedaba demostrado que lo que marca la diferencia es el acierto arriba. El Atleti jugó mejor en Huesca, pero no tuvo acierto. Esta vez, fue certero y se llevó los 3 puntos sin hacer un gran partido. Al final, la victoria saldría redonda gracias a las derrotas de Madrid, Barça y Sevilla. Victoria número 200 de Simeone en Liga, por cierto, de 330 partidos. El segundo en el ranking histórico de las 200 victorias. Todo ello a pesar de los que parecen ponerle zancadillas constantemente, empezando por sus jefes y siguiendo por la central periodística del pensamiento único y acabando por los agoreros. Pero claro, con todo lo que cobra…

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