Contracrónica: «Crucemos los dedos»

Con la victoria ayer de anoche en el Alfonso Pérez ante su equipo talismán por excelencia (0 goles encajados en los últimos 17 partidos) al Atleti solamente le resta un punto para conseguir su mínimo exigible cada año, que es la tercera plaza del campeonato. Volvamos a recordar que antes de la reanudación del mismo, los colchoneros eran sextos tras Barça, Madrid, Sevilla, Real Sociedad y Getafe y parecía que iba a tener que sudar algo más que tinta para conseguir, siquiera, entrar entre los 4 primeros. Tras 10 partidos, solamente tiene a Madrid y Barça por delante, tiene a 2 puntos al Sevilla y a una distancia sideral a Villarreal, Real Sociedad y Getafe. 10 partidos que, salvo momentos puntuales como la primera parte de ayer y el partido en Bilbao, han traído las señas de identidad más características de este equipo. El bálsamo de la eliminatoria contra el Liverpool, se ha extendido más allá del confinamiento y ha dejado en el equipo un poso de oficio y confianza que ojalá se sigan extendiendo al próximo mes cuando se reanude también la Champions League en esta final a 8 prevista en Lisboa.

El de Getafe fue un partido raro. El Atleti compareció con una empanada mental muy propia de alguna de las comparecencias vistas esta misma temporada, especialmente como visitante. Tanto Oblak como el poco acierto local, salvaron a los rojiblancos de irse al descanso por detrás en el marcador. No paraban de alternarse errores infantiles en la salida de balón con una sangría incesante por los costados, donde Arias y Manu se veían constantemente superados por el ímpetu local, liderado por Cucurella. Solamente Llorente era capaz de aguantar el tipo y llevar peligro al área rival, secundado por un Correa que poco a poco está recuperando la capacidad de desborde preconfinamiento.

La segunda parte, cambió el guión radicalmente y asistimos a la versión más reconocible de este equipo. Los duelos se empezaron a ganar y el dominio se volcó hacia el área del Getafe. Diego Costa pudo haber hecho el 0-1, pero echó incomprensiblemente fuera una gran internada de Arias por banda derecha. Tuvo que ser el omnipresente Llorente el que cogiera un balón suelto en la frontal, para darse la vuelta y, sin pensarlo, soltar un latigazo con la portería entre ceja y ceja. Igual que en Anfield, el balón se coló junto al palo de la portería de Soria, que solamente pudo ser testigo de excepción del lance. Ahora sí, 0-1 y el Atleti empezó a crecer más y más, al tiempo que el Getafe se encogía. Los visitantes siguieron buscando el 0-2 y volvieron a demostrar un partido más que físicamente están dos escalones por encima de lo que han estado el resto de la temporada. Llegaría el 0-2 en una contra lanzada y rematada por Thomas, Vitolo mediante, y pudieron llegar más. Mientras, el Getafe solamente podía sacar la bandera blanca. Superado física y futbolísticamente por un rival que ha recuperado su capacidad de intimidación y de ahogamiento sobre el rival.

Al final, 3 nuevos puntos, que tras el empate del Sevilla en Anoeta, aclaran el panorama por la tercera plaza. Lástima que la Champions no empiece la semana que viene. Ojalá el parón de 3 semanas que se avecina antes de su reinicio no haga mella en el fantástico estado de forma general de la plantilla. Crucemos los dedos y sigamos soñando…

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