Contracrónica: «Ni fu ni fa…»

Tras las grandes sensaciones que el Atleti ha transmitido en los últimos tres partidos disputados ante Valencia, Liverpool y Villarreal, hoy los rojiblancos se han parecido más a ese equipo que vimos en Eibar que al de las últimas tres semanas, especialmente en un primer tiempo para olvidar que ciertamente no empezó mal, pero que tras el gol de los locales en un error defensivo de juvenil por parte de Lodi, se tornó en un completo desastre, incapaces siquiera de pasar del centro del campo. No sería justo cargar todas las tintas en Lodi, a pesar de la bisoñez de su error. Tampoco hizo Carrasco ademán alguno para cubrir la espalda de su compañero, limitándose a seguir la jugada con la mirada hasta que Savic se introdujo el balón en su portería (ya van unas cuantas) en su afán por evitar el remate de Raúl de Tomás en boca de gol. No será porque Carrasco no sepa de qué va la historia en este equipo. Todo lo que Simeone dijo en la rueda de prensa previa al partido sobre el belga y su rápida reasimilación de los conceptos defensivos que ya conocía anteriormente quedaron en agua de borrajas a las primeras de cambio. Es posible que tampoco hubiera llegado a evitar el gol, pero el más que nadie debería saber que aquí se corre por uno mismo y por el compañero, teniendo en cuenta que esas fueron precisamente las circunstancias por las que abandonó el equipo hace un par de años. Como decía, el resto de la primera parte fue una zozobra continua en la cual un nuevo milagro imposible de Oblak evitaría que el luminoso reflejara un 2-0 al descanso.

La primera jugada del segundo tiempo trajo consigo el empate de los colchoneros en una falta lateral. El balón, rechazado por la defensa local, fue empalado de forma inapelable por Saúl en la frontal del área. 1-1 y empezaba otro partido. Por un momento, fue así. El Atleti se hizo con el ritmo y el dominio y parecía que iba a ser cuestión de tiempo que cayera el segundo. Sin embargo, los cambios consiguieron el efecto contrario al que se pretendía. En lugar de acrecentarse esa presión y ese dominio, ni Costa  ni João Félix ni mucho menos Vitolo tuvieron la presencia ofensiva que se buscaba de ellos. Este último cambio fue el que más terminó de desactivar al equipo, teniendo en cuenta que la salida de Correa, el único que aporta algo distinto en ataque, terminó de apagar las luces definitivamente.

Al final, un empate en el campo del colista que no satisface las pretensiones colchoneras de seguir con la buena racha de las últimas semanas. Al menos, sigue durmiendo en puestos de Champions antes de la llegada del Sevilla el próximo sábado, en un partido fundamental para afianzarse en esa lucha antes de la batalla de Anfield. Paciencia y partido a partido…

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