Contracrónica: «Cuñadismo…»

Tras noches como la vivida en Mendizorroza, da muchísima pereza ver cómo algunos pasan de vivir en el fin de los días y en el apocalipsis más absoluto a vivir en un mundo de alegría, arco iris y felicidad. De repente, después de ver el mejor partido del Atleti fuera de casa en lo que llevamos de temporada, aparece una pléyade de rapsodas y sientacátedras afirmando que si hubiéramos jugado como se jugó anoche no se hubiera caído en Turín ni en Dortmund ni en otros campos donde los rojiblancos han estado entre mal y peor. Ha faltado tiempo para que los cuñados del ya decía yo que Simeone tiene equipo para jugar de otra manera salieran en manifestación para aleccionarnos a los demás con su extensa sabiduría táctica y futbolística. Y todo ello en el tiempo record de los 10 primeros minutos de partido, en los cuales los rojiblancos sentenciaron el partido con dos fantásticos zarpazos de Saúl y de Diego Costa.

Porque, efectivamente, el Atleti realizó un partidazo. Barrió del césped al 5º de la Liga en su estadio y lo hizo en el peor momento de la temporada, después de una dolorosa eliminación de Champions, de perder también en San Mamés, con todas las dudas del mundo y con una turba de carroñeros alrededor pidiendo cabezas. Solamente 10 minutos después, emergió todo ese cuñadismo rancio que se mira en el espejo de tertulias televisivas aún más rancias y casposas para hacernos ver al resto de ignorantes que ese es el camino. Como si Simeone y los que saltaron a la hierba de Turín o de Dortmund o de San Mamés hubieran querido jugar mal a propósito y perder. Porque es muy fácil vivir la vida y plantearse un partido sentados en un sillón delante de una pantalla o con un mando de videoconsola en las manos. Mucho más fácil que convivir con una plantilla 7 días a la semana y estudiar a los rivales que te vas a encontrar cada 4 días, corriendo el riesgo de que te puedas equivocar y que todas las aves rapaces sobrevuelen tu cabeza. Pero claro, como eres el entrenador mejor pagado tienes la obligación de no equivocarte nunca y de contar todos tus partidos por victorias y éxitos. Se obvia que anoche el Atleti fue el Atleti que lleva siendo estos últimos 7 años. Anoche el Atleti fue presión, anticipación, verticalidad, manejo del tempo y pegada. Anoche el Atleti fue simplemente el Atleti. Para el que lo quiera ver y para el que no. Y lo fue en el momento más negro.

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