Contracrónica: “Cuestión de carácter”

Sería absurdo negar la irregularidad del Atleti este año. La concatenación de circunstancias relacionadas con las lesiones, el paso del tiempo o la pérdida de elementos clave en el vestuario hace que al equipo le esté costando encontrarse a sí mismo, conseguir cierta continuidad durante los 90 minutos de cada partido y llevar el ritmo del mismo y al rival al lugar que más interesa, algo que otras temporadas se conseguía día sí, día también.

Sin embargo, también sería absurdo negar la profesionalidad y el hambre de esta plantilla para sobreponerse a todas estas circunstancias y seguir afianzando la posición de privilegio que tiene a estas alturas de la temporada, cuando se acaba de inaugurar esta segunda vuelta asimétrica. El carácter de los chicos de Simeone quedó patente en Huesca, con solamente 12 jugadores de la primera plantilla y un banquillo plantado del B en el cual Juanfran y Adán eran los únicos no canteranos.

Tras una primera parte en la cual se volvieron a ver las costuras defensivas habituales últimamente y después de ser salvados por el palo y por San Oblak de Škofja Loka en una parada tan difícil como antológica, haciéndose cada vez más grande a la vez que hacía la portería cada vez más pequeña. A partir de ese momento, el equipo creció de la mano del hombre que ayer hacía 400 partidos de rojiblanco. Koke Resurrección, se echó el equipo a la espalda, se juntó con Rodri, Thomas, Griezmann, Correa y hasta con Lemar, que dio muestras de recuperación. El balón que lanzó por dentro al propio Koke para que éste asistiera a Lucas en el primer gol fue seda pura. El gol cambió radicalmente el partido y al comienzo de la segunda parte el Atleti pudo, por fin, llevar un partido al lugar donde quería. Un mano a mano no aprovechado por Correa dio paso a una espectacular volea cruzada en carrera de Arias que hacía adivinar el segundo gol entre la niebla. Los colchoneros siguieron a lo suyo y a intentar que Griezmann consiguiera su gol. En un cabezazo suyo al larguero Koke cogió el rechace para poner la guinda a su efemérides de 400 partidos y hacer el 0-3 con el que se finiquitaba el partido, un partido trampa ante el colista que venía de una dolorosa eliminación Copa y en medio de una acuciante plaga de lesiones. Se podrá estar mejor o peor, pero dudar de esta plantilla y de su profesionalidad no puede estar permitido.

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