Contracrónica: «Los muros de carga»

La aparición de una grieta en el muro de carga de un edificio puede provocar que éste se venga abajo si no se emplean todos los medios necesarios a apuntalar bien esa parte donde se ha producido.

A día de hoy, el Atleti no tiene una grieta, sino un boquete por el que cabe un brazo entero en el lateral izquierdo tras las lesiones de Filipe Luis, primero, y de Lucas Hernández, después. Idas y venidas aparte, en cuanto a los rumores de una supuesta salida de ambos, uno de ellos ha sido insustituible durante los últimos 6 años en el equipo y el otro ha sido recientemente el mejor lateral izquierdo del Mundial, teniendo en cuenta que su puesto natural es el de central, posición en la que también es uno de los mejores del mundo. De tener el flanco izquierdo cubierto con garantías, hemos pasado al parche de tener que colocar ahí a Saúl y de replantear el sistema del equipo en función del apuntalamiento de una banda izquierda que se resquebraja al más mínimo vaivén.

Eso es lo que vivimos ante un Sevilla en el que Navas entraba por ahí con la misma facilidad que un cuchillo en un tarro de mantequilla. Lemar y Saúl se vieron constantemente superados por el sevillista en la primera parte, lo que provocó que Koke, que jugó esa primera mitad en el doble pivote, estuviera más preocupado de intentar ayudar a frenar la sangría que de juntarse con Rodrigo para crear juego. Consecuencia: el Atleti sufrió una y otra vez las acometidas del Sevilla por ese costado y fue incapaz de hilvanar una jugada con más de tres pases seguidos. Thomas como interior derecho estuvo completamente desaparecido y Juanfran tampoco tenía su día, lo que también provocó que Savic y Godín se tuvieran que multiplicar en las coberturas. Todo un ejercicio de supervivencia que pudo haber significado un 2-0 en contra al descanso si no llega a ser porque Oblak hizo dos paradas imposibles y porque Griezmann se puso el guante para clavar el 1-1 por la escuadra en un precioso lanzamiento de falta.

La segunda parte cambió radicalmente. Thomas cambió al doble pivote con Rodri y Koke se juntó con Saúl en la izquierda. Lemar se quedó arriba con Griezmann y Correa se colocó en la derecha por delante de Juanfran. El Sevilla solamente tiró dos veces en esa segunda parte: un tiro lejano de Gnagnon que repelió Oblak y un remate de Ben Yeder dentro el área tras una falta previa en el salto a Correa que Mateu no quiso ver. Durante esos segundos 45 minutos el Atleti se fue comiendo poco a poco a su rival y tuvo el partido en una mala definición de Griezmann en un uno contra a uno frente a Vaklic y en un fantástico zambombazo de Thomas desde 30 metros que el propio portero sevillista sacó a córner. Koke dio un recital de pundonor, garra y entrega, hasta el punto de anular a Navas y ofrecer también una buena salida de balón. Las entradas de Vitolo y Montero dieron aún más consistencia al equipo, pero la ausencia de un 9 de garantías sin Diego Costa hizo que arriba no hubiera la dinamita necesaria para decantar el partido. Esperemos que este mes que falta hasta que vuelva no se haga demasiado largo.

Al final, un buen empate en un campo muy complicado y frente a un rival directo que sirve para afianzar la segunda posición a la espera poder acechar al Barça al menor descuido. Esperando recuperar el lateral izquierdo para la causa y que el equipo no tenga que jugar en función de su falta. Sin puntales de sujeción.

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