Contracrónica: “Insistencia”

Decía Aristóteles que “se quiere más lo que se ha conquistado con más fatiga”. Eso es lo que fue el partido ante el Betis. Una oda al esfuerzo, a la insistencia y a la perseverancia ante un rival que no inquietó gran cosa en ataque, salvo la primera jugada del partido y un balón al que no llegó a rematar Mandy gracias a Lucas, pero que no lo puso nada fácil con una línea de 5 hombres atrás y otros 4 justo por delante de éstos.

Foto: Atlético De Madrid

El Cholo entendió desde el minuto 1 que iba a costar sudar sangre para ganar el partido, que había que emplearse con todas las señas de identidad del equipo, que había que tener mucha paciencia y que la tarde iba a convertirse en un ejercicio de maduración lenta. Sabemos de sobra lo que al Atleti le cuesta doblegar sistemas con 5 defensas, que dejan muy pocos espacios y obligan ser muy precisos de medio campo hacia arriba. El segundo rival con el mismo esquema en apenas 4 días. Al Brujas costó superarle. Al Betis también.

La primera parte fue de menos a más para los locales. Asustó el Betis con el primer acercamiento de Loren. Ahí acabó todo el bagaje ofensivo de los de Setién hasta el minuto 82. Con el paso de los minutos el Atleti subió varios grados la intensidad y el partido se convirtió en una lucha titánica por ganar el medio campo. El Betis no rehuyó la pelea y antes de que nos diéramos cuenta llegó el descanso.

El segundo tiempo comenzó con dos buenos remates del debutante como titular Kalinic que solamente el palo y Pau López evitaron poner el primero en el marcador. El Metropolitano se encendía cada vez más alentando a los suyos, con ese alma reconocible del Calderón que llegó hace un par de semanas para quedarse en un duelo a deshoras contra el Huesca. Tocaba seguir tirando de paciencia e insistencia. El Atleti apretaba y arrinconaba a su rival en su campo, pero los ataques morían en el último pase. Ahí el Cholo decidió ser valiente. Enfermería o puerta grande. Primero Correa para agitar y después Thomas para seguir percutiendo, aún a riesgo de que los que cargan los rifles le estuvieran esperando desde la azotea de la verdad única. Esa que dice que el Simeone es un cagón, que no juega a nada más que mantener la portería a cero. Hasta que a falta de un cuarto de hora para el final, Correa recuperó un balón se asoció con Thomas y no se perdió en regates y giros imposibles. Se fue derecho a la portería, escondió el balón frente a tres defensas y armó un delicioso cruzado junto al poste que hizo venirse abajo a la grada, a Simeone y al mismísimo Aristóteles, allá donde esté. Ayer le dimos la razón. “Se quiere más lo que se ha conquistado con más fatiga”. O como dice también Diego Pablo Simeone: “dale, dale, dale, que algo cae”.

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