Paseo de los Melancólicos: “Los escudos del Atlético de Madrid”

El 9 de diciembre de 2016, Enrique Cerezo, anunció por sorpresa la presentación del nuevo escudo del Atlético de Madrid, a estrenar, al igual que el estadio en la temporada 2017-2018. Lo hizo durante el acto convocado para desvelar el nuevo nombre del estadio, de manera no consensuada, sin contar en absoluto con los socios ni la afición y con la excusa de modernizar la imagen del club. A partir de entonces, una inmensa mayoría de la masa social rojiblanca se ha manifestado repetidamente en contra del nuevo escudo, al que consideran realmente un logo, agrupándose en distintas iniciativas como #ElEscudoNoSeToca o #QueVuelvaNuestroEscudo.

Valoraciones aparte sobre la conveniencia y el acierto del cambio, son varios los cambios que el Atlético de Madrid ha experimentado en su escudo desde 1903 hasta nuestros días. Vamos a descubrirlos.

El primer escudo del Athletic Club de Madrid, era el mismo que utilizaba el Athletic Club de Bilbao, como sucursal de este último. De color azul y blanco, tal y como vestían ambos equipos, está formado por las iniciales “A” y “C”, en alusión a “Athletic Club”.

En 1911 tendría lugar el primer cambio en el escudo, consistente en un balón rodeado por una bandera roja y blanca, coincidiendo con el cambio de los colores del club.

En 1917 se incorporarían las franjas royas y blancas verticales, así como varios símbolos de la ciudad de Madrid: el oso (realmente la osa), el madroño y las siete estrellas. La osa y las siete estrellas aludían a la constelación de la Osa Mayor. Asimismo, ya en el siglo XII se conocía a Madrid como la Villa de la Osa y el Madroño, por la gran cantidad que habitaban en los alrededores.

Tras la Guerra Civil, en 1939, el Atlético se fusiona con el Aviación Nacional y se convierte en el Athletic – Aviación Club de Madrid. Por este motivo, al escudo le crecen unas alas y se le incorpora una corona.

En 1947, el club se desvincula del Ministerio del Aire y pierde estos elementos. Se trata, en esencia, del penúltimo escudo, con la única variación de un ribete dorado alrededor del mismo, hasta su polémica modificación en 2017 al actual.

Para terminar, si se me permite, no voy a entrar en lo más o menos estético del último escudo o logo, como algunos dirían. Lo que sí es determinantemente sangrante es que esta directiva, por un lado, no haya tenido en cuenta (una vez más) al aficionado a la hora de proponer un cambio de semejante calado, y por otro, no permita la convivencia del escudo actual con el anterior en ningún objeto con merchandising del club, cosa que en cambio sí se admite con el primer escudo de la historia de la entidad. Es más, existe por parte de la entidad un esfuerzo denodado por borrar cualquier vestigio del escudo utilizado entre 1947 y 2017. Véanse los ejemplos en la figura de Gárate en los carnés de abonado, en la cual se borra el escudo descaradamente, o simplemente en la celebración en Neptuno de la última Europa League, en la que el departamento de comunicación del club hizo todo lo posible por no dejar que se banderas ni emblemas que no tuvieran un escudo distinto del actual. No somos ni seremos el único club de fútbol que ha cambiado su escudo o sus símbolos, pero hay formas de hacerlo para que sea lo menos traumática posible. Los dirigentes del Atlético de Madrid, sin embargo, han elegido la peor.

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