Previa Olympique de Marsella – Atlético de Madrid: “La religión del corazón”

En estos instantes de nervios y espera siempre tiramos de clichés. Los colchoneros siempre nos acordamos de las frases de Luis Aragonés: “Del segundo no se acuerda nadie”. Nos gusta invocar nuestros talismanes y amuletos, nuestros tótems y rituales. Ser del Atleti es una pasión y una religión al mismo tiempo. Todo lleva el “coraje y corazón” en el fondo de nuestro actuar. En cierta manera, nos entregamos sin saber por qué a la santísima trinidad de la fe rojiblanca: Simeone, Torres y Luis. A Simeone como líder indiscutible, a Torres como símbolo de orgullo, a Luis como la leyenda más grande. Todo colchonero que se precie los tiene presentes, quien no conoce a sus dioses a cualquier santo le reza.

previa marsella atmAunque no lo creamos llegará un día de nuestras vidas que miraremos hacia atrás y pensaremos qué tiempos vivimos. Ojalá vuelvan. Contaremos a nuestros nietos que vimos jugar al Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone. Un equipo de autor, con señas de identidad definidas, con una sola pretensión, molestar, pero que llegó más lejos. Alcanzando cotas de gloria nunca antes vistas en la historia del club. Heredando la mediocridad más absoluta consiguió la excelencia en un tiempo récord. Quinta final europea en siete temporadas y media y, de momento, cinco títulos en su haber con dos finales de Champions en la memoria.

Luchando contra arbitrajes infames, horarios impresentables, los propios baches de juego de la temporada, sin posibilidad de fichar, con cambios innecesarios de estadio y de escudo, con la estrella en medio de rumores sobre su marcha, contra las lesiones continúas y graves, y contra el desmantelamiento de la plantilla. Un escenario del que pocos equipos podrían salir vivos, y menos aún salir segundos en Liga y con la posibilidad de alzar su tercera Europa League. Este Atleti es acero puro. Para ellos la única duda es plomo o plomo. La rendición no está en su vocabulario y las banderas blancas son el enemigo. A base de sudor, sangre, esfuerzo y trabajo han llegado al final del camino. Noventa minutos (esperemos por la salud de nuestros corazones) nos separan de volver al sitio que echamos de menos, Neptuno.

Por una extraña alineación interplanetaria los rojiblancos contarán con toda la primera plantilla a su disposición. Todo el mundo está sano (o casi, han estado entre algodones Vitolo y Giménez), y ningún jugador llega sancionado. La alineación será presumiblemente la de gala. Y seguramente faltará de inicio en ella el hombre que iluminó a toda una generación de atléticos en tiempos oscuros, por aquel entonces era sólo un niño pero ahora por muchos años que tenga siempre será nuestro Niño. Él, que tuvo que afrontar la mediocridad más absoluta y que no ha podido disfrutar en su plenitud como jugador de esta etapa, es el leitmotiv añadido para ganar la final. Los colchoneros tenemos ganas de que su despedida sea por todo lo alto y como siempre quisimos verle, levantando un título con el equipo de nuestros amores. La guinda a una carrera impresionante, el premio al orgullo que nos ha hecho sentir durante tanto tiempo.

En la memoria de muchos está la final del 86, cuando el Atleti perdió una final de Recopa. Título desaparecido en el fútbol moderno, pero que en aquel entonces tenía su solera. Se disputó en Lyon y lo comandaba desde el banquillo la figura más emblemática del Atlético de Madrid en su historia, Luis Aragonés. La lucha, la determinación y el carácter de aquel equipo se parecen al de ahora. Ganar cerraría en cierto modo aquella herida, como una especie de tributo a aquellos tiempos. El dolor de aquella final desapareció, pero resurge ahora desde la gradas con el homenaje que se ha anunciado desde el tifo inicial. No olvidar a sus leyendas es algo que los aficionados sabemos hacer de vez en cuando, aunque no tengan placa. Honor desde la grada y desde el verde.

Desde las 20:45 la misa colchonera podréis seguirla por BeIN Sports y por nuestro twitter @atleticosport.

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